Te encanta lo que haces. Pero las personas no se inscriben a tus talleres o programas aún si dicen que les interesa el tema.
¿Sientes que cada vez que quieres llenar tus talleres, o inscribir gente a tus programas de coachig o terapéuticos es una lucha cuesta arriba?
Incluso si inviertes dinero en publicidad no ves resultados.
Tal vez llegaste a pensar que "sería mejor cambiar de nicho".
Antes de que tomes decisiones drásticas o decidas darte por vencido (o seguir caminando por las paredes), tienes que leer esto.
Esta es la razón nº 1 por la que no se inscriben a tus talleres, y es muy probable que esté sucediendo en tu negocio también.
Escenario: Abres la inscripción a tu próximo taller o programa. Has trabajado meses en el contenido y los ejercicios. Le has contado a todo el mundo.
Estás haciendo anuncios en Facebook e incluso has enviado invitaciones por email.
Pero pasan los días y nadie se inscribe!
Sabes que lo que ofreces es bueno, y a la gente le gusta lo que haces, pero no lo suficiente como para pagar por un taller.
Te desanimas (después de todo este no es el primer intento fallido) y decides que debes cambiar de “nicho”, trabajar con otro tipo de clieentes o poner una frutería.
¿Y si la gente no se inscribe porque las estás forzando a decirte que no?
Te asombrarás al descubrir que esto es lo que probablemente estás haciendo, aún si tus intenciones son buenas.
Alguna vez has pensado “no sé por qué la gente no se inscribe si esto es justo lo que precisan” o “lo que ofrezco es bueno para ellos, pero prefieren soluciones rápidas y por eso no vienen”.
Muchos profesionales están convencidos de que saben qué es lo mejor para sus clientes, y qué precisan. Por eso insisten en ofrecer las mismas cosas una y otra vez, aunque no vean resultados.
Simplemente se convencen de que la gente no quiere gastar, prefiere las cosas fáciles, etc.
Cuando trabajo con un terapeuta por primera vez y le digo que no conoce a sus clientes suelen decirme… “claro que sé cómo es mi cliente, llevo X años trabajando con ellos”.
Su orgullo profesional no les deja ver el mayor problema de su negocio.
Sus clientes están teniendo conversaciones en redes sociales, escriben sus problemas en sus blogs, comparten sus luchas en grupos, foros… pero los profesionales simplemente los ignoran.
Es como si dirían… "Espera! No me digas nada que yo ya sé qué es lo que precisas. Aquí yo soy el profesional y sé mejor que tú lo que es bueno para ti".
Sin darse cuenta, rebajan sus clientes a seres aniñados que sólo buscan lo novedoso, gratuito y sencillo.
En vez de verlos como personas que evolucionan, que buscan sinceramente su bienestar y que tienen la fuerza interna, recursos y voluntad para cambiar.
Por eso no sólo les ofrece cosas equivocadas a sus clientes (cosas que su cliente no está buscando ni le interesa), sino que les habla en lenguaje técnico con la excusa de “mi cliente es muy inteligente, no hace falta atontar mi escritura”.
No conocer al cliente equivale a no poder conectar con ellos. No esforzarse a ponerse en sus zapatos y aprender su lenguaje, sus necesidades y sus deseos.
Como resultado producen campañas de Facebook fallidas, talleres y productos sin llenar, o una lucha constante para atraer nuevos clientes.
Cuando pasan varios años de lucha y resultados pobres, muchos piensan “tengo que cambiar de nicho”, pensando que así solucionarán el problema.
O “necesito el doble de publicidad”, o “diplomarme en una nueva especialización”.
Así que dejemos en claro lo esencial: no es culpa de la gente que no quieran lo que ofreces.
La gente no compra porque lo que ofreces es transformador, maravilloso o nuevo.
Compran porque los hace sentirse transformados y maravillosos.
El primer error es pensar que sabemos qué quieren.
En vez de escuchar atentamente lo que ya están pidiendo, las soluciones que están buscando activamente, terapeutas y coaches insisten en ofrecerles lo que creen que necesitan (pero obviamente no quieren).
Esta falta de escucha atenta, es lo que hace fracasar muchos negocios.
Escuchar es la primera habilidad a entrenar de todo emprendedor.
Saber escuchar qué problemas más le duelen a nuestros clientes. Qué soluciones están pidiendo. Qué los mantiene despiertos por las noches. Qué ideas tienen sobre su problema…
Cuando promocionas tu negocio desde una postura de escucha, la gente se siente comprendida, siente que realmente los ves y que puedes ayudarlos.
Escuchar es la herramienta más poderosa de tu negocio.
No se trata de escribir más posts en Facebook, enviar más emails o hacer más publicidad. Sino de hablar menos y escuchar más.
Cuando logramos eso, podemos saber con total claridad qué soluciones están esperando nuestros clientes que les ofrezcamos y cómo ofrecérselo con éxito.
No más lanzamientos pinchados. No más dinero perdido en publicidad.
Al aprender a escuchar aprendes a hablar en el idioma de tu cliente. De pronto comenzarán a entender claramente el poder de lo que les ofreces. Podrás conectar con ellos de manera genuina. Crearás servicios y productos que tus clientes amarán.
¿Sabes cómo escuchar en tu negocio y cómo usar esa información?
